Fundamentos
Señora Presidente:
La presente iniciativa tiene como antecedentes el expediente S-2409/20
de mi autoría y que fuera presentado, el 5 de octubre del 2020, con el
acompañamiento de 15 senadores, como así también el expediente S-
1395/22 presentado el 15 de junio de 2022.
A pesar de la importancia de la temática ninguno de los proyectos
ingresados fue tratado en las Comisiones de Presupuesto y Hacienda y
Agricultura, Ganadería y Pesca y, en las dos oportunidades perdieron
estado parlamentario, por lo que volvemos a insistir en la propuesta con
la actualización correspondiente.
Cabe recordar, que la ley 26.060 fue creada y sancionada en el año
2005 para el desarrollo y fomento de la producción algodonera, con el
objetivo principal de garantizar la sustentabilidad del cultivo del algodón
en el corto, mediano y largo plazo. En dicha normativa se estableció
como mecanismo para atenuar las oscilaciones bruscas y negativas de
los precios, la conformación del Fondo de Compensación de Ingresos
para la Producción Algodonera (FCIPA) con un monto de 50 millones de
pesos y por el plazo de 10 años.
En pos de brindar previsibilidad a cada productor algodonero, en el año
2014, mediante la ley 26.933 se extendió el plazo a 10 años más y se
llevó el monto a 160 millones de pesos, el cuál rige en la actualidad.
El fondo algodonero, desde su instauración, funciona como una especie
de compensador de precios que colabora en sostener esta producción,
y ha sido una herramienta muy útil para que pequeños y medianos
productores de la actividad sigan apostando al cultivo. Pero hoy, el
contexto es otro, además de la gravísima crisis generalizada que vive el
país, la situación se ha agravado por los problemas de sequías en todas/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
las provincias productoras y por los incendios de grandes extensiones
que afectaron a gran parte de la región, por ello consideramos
fundamental y pertinente que dicho fondo sea de carácter permanente,
incrementado en su valor y actualizable.
Las Provincias algodoneras necesitan certidumbre a largo plazo, para
poder brindar a los productores las condiciones óptimas para reimpulsar,
sustentar y expandir un cultivo que posee un fuerte efecto multiplicador
en sus economías. Por ello, entendemos que este fondo debe
transformarse en una verdadera política pública, que trascienda los
gobiernos de turno, y la manera que sugerimos es la actualización anual
automática atada al valor del gasoil.
Asimismo, no resulta una novedad que el gasoil es un insumo muy
importante para la producción agropecuaria y el sector algodonero no
escapa a ello, ya que sufre su valor volátil en todas sus etapas
productivas, con un fuerte impacto en los costos que los productores
deben hacer frente.
Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, cuando se
sancionó la ley 26.933 (año 2014) el valor del litro de gasoil era de 9,98
pesos en las estaciones de servicio de YPF en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, hoy el precio promedio es de 843 pesos y el mismo
aumenta considerablemente en el interior del país que es donde se
desarrolla la actividad algodonera.
Para realizar el cálculo de actualización del FCIPA esta iniciativa
propone tomar como base el precio del gasoil estipulado por la empresa
YPF SA y homologado por la Secretaría de Energía al 30 de septiembre
de cada año, de modo tal que las partidas correspondientes estén
previstas en el Presupuesto General de la Nación del año siguiente. Con
este criterio, se propone un fondo de trece mil quinientos millones
($13.500.000.000) de pesos, actualizable anualmente de forma
automática, teniendo en cuenta la diferencia porcentual de variación del/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
precio del gasoil GRADO 2 estipulado por la compañía de hidrocarburos
YPF SA al 30 de septiembre de cada año calendario en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, según lo resuelto por la Secretaría de
Energía de la Nación.
De esta manera el financiamiento estaría asegurado con antelación a
las fechas de siembra y cosecha de las campañas anuales, para que los
productores puedan destinar los recursos hoy comprometidos en
combustible a otras cuestiones que atañen a la producción, como por
ejemplo la sanidad del cultivo, otra problemática difícil de resolver que
atenta contra la sustentabilidad de la industria algodonera.
Hace tiempo que este tema se viene tratando en las distintas Mesas
Algodoneras Nacionales, lugar donde confluyen todos los actores de la
cadena, y el reclamo es unánime: la necesidad de la actualización del
FCIPA es impostergable. La realidad les indica a las Provincias
algodoneras, y así lo manifiestan sus representantes, que sin el fondo
no se puede sembrar algodón en nuestro país, por ello consideramos
oportuno darle visibilidad al problema e instrumentar desde el Poder
Legislativo de la Nación una posible solución al mismo.
Históricamente el valor que se le adjudica a este cultivo es el fuerte
impacto social que conlleva su producción, porque en sus inicios y por
muchos años su ejercicio requería una importante ocupación de mano
de obra y así se generaba una sustancial fuente de trabajo temporal, ya
que tanto la carpida como la recolección se hacían a mano. Las nuevas
tecnologías hicieron variar este panorama, pero aun así continúa siendo
una producción de alto contenido social, porque el desmote, primer paso
de la industrialización, se realiza en las zonas de producción y genera
un movimiento económico muy importante.
Además, un alto porcentaje de los agricultores algodoneros explotan
predios de muy pocas hectáreas, a quienes las sucesivas crisis del
sector hicieron que innumerables familias de estos pequeños y/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
medianos productores, que por generaciones cultivaron algodón,
abandonaran no solo el negocio, sino también sus campos, lotes o fincas
emigrando hacia las grandes urbes en búsquedas de nuevas
oportunidades, con los consecuentes problemas sociales que estos
fenómenos acarrean.
En ese orden de ideas, atender la problemática del cultivo algodonero
es prioritario en nuestra gestión legislativa y trabajaremos para que su
actividad sea rentable y sustentable en el tiempo, porque en mi Provincia
supo ocupar grandes extensiones de tierras y por muchos años fue el
ingreso agrario que más aportó al desarrollo de nuestros pueblos y
ciudades.
Entendiendo que es sumamente importante apuntalar al sector
algodonero, se vuelve primordial establecer políticas activas que
apunten principalmente a los pequeños y medianos productores.
Tenemos el convencimiento que, como servidores públicos, debemos
redoblar esfuerzos para acortar las desigualdades existentes entre las
distintas economías regionales, y así brindar la tan deseada igualdad de
oportunidades en nuestro país.
Por todo lo expuesto, solicito a mis pares del H. Senado de la Nación,
acompañen con su voto la aprobación del presente Proyecto de Ley.
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