Progreso del trámite1/6
Autores
Firmantes (1)
Documentos (2)
Texto Original
Abrir Etiquetas (5)
Fundamentos
Señora Presidente:
En el año 2022 y bajo el expediente S-1501/22 presentamos esta
iniciativa que tiene por finalidad designar al Aeropuerto Internacional
ubicado en la localidad bonaerense de Ezeiza con el nombre “Dr. Raúl
Ricardo Alfonsín”. El mismo fue girado a la Comisión de Infraestructura,
Vivienda y Transporte y lamentablemente perdió estado parlamentario
sin ser tratado por esta casa.
La denominación del aeropuerto internacional, principal lugar de entrada
y salida a nuestro país, tiene un rol fundamental como carta de
presentación de nuestra cultura, de nuestros principios y nuestro sentido
nacional; y como tal debiera resaltar aquellos valores de la sociedad/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
argentina que muestren nuestras mejores tradiciones: honestidad,
moralidad, humildad, institucionalidad, compromiso y democracia.
Tenemos el convencimiento que valores democráticos simbolizados en
la personalidad del expresidente, Raúl Alfonsín, merecen ser
conmemorados y homenajeados, a quince años de su fallecimiento. Es
preciso recordar, que este proyecto tiene como antecedentes los
Expedientes S- 40/16 y S- 1087/18 de autoría del Senador (mc) Ángel
Rozas.
Visionario, comprometido con su tiempo y también con el futuro, Raúl
Alfonsín fue un pionero en la lucha por la recuperación de la
institucionalidad plena en una de las épocas más oscuras de la
Argentina. Supo conducir un arduo proceso de transición de manera
honorable. En una coyuntura de extrema fragilidad en que las demandas
de la sociedad eran cuantiosas y los recursos muy escasos, abrió un
ciclo de libertad con plena coherencia en sus ideas y un fuerte
compromiso con los derechos humanos.
El tránsito hacia la recuperación de la democracia no fue sencillo: los
años del proceso militar habían acarreado miles de muertes,
desaparecidos, censura, crecimiento exponencial de la deuda externa,
una guerra perdida por nuestras Islas Malvinas, un grave descalabro
económico y enormes fracturas sociales.
Como reconoció luego el propio Alfonsín: “No fue fácil romper el cerco
tendido a lo
largo de décadas de golpes de Estado, democracias tambaleantes y
nuevos golpes… Desde 1930 hasta el 10 de Diciembre de 1983 la
sociedad argentina había vivido bajo la tutela de sectores intolerantes
que no aceptaban el veredicto de las urnas y utilizaban las armas para
acosar la libertad...”/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
Paladín de la Constitución, de las libertades y de la igualdad, Alfonsín
lideró la más grande revolución democrática que se dio en Argentina,
nos enseñó a todos, las bondades de la democracia como sistema de
gobierno y de organización del estado, instando a la reconstrucción
nacional y a la reparación de la República.
Para Alfonsín la democracia no sólo era el mejor modo creado por la
civilización para que los pueblos elijan periódicamente a sus
gobernantes, era también la mejor manera de vivir, una forma colectiva
de encontrar soluciones comunes a los conflictos más diversos.
Raúl Alfonsín nos enseñó a los argentinos que es posible construir un
país unido, con libertad y justicia, y nos formó para tener un futuro. Su
pensamiento seguirá vivo en la conciencia de los argentinos, porque
buscó siempre bases de encuentro no excluyentes y estuvo siempre
dispuesto a encontrar una y otra forma de avanzar para proyectar el país
hacia una mayor integración política, económica y social.
Nunca declinó la idea de imaginar la patria como un patrimonio común,
basado en un compromiso colectivo, capaz de superar la fragmentación
de la sociedad y trascender los proyectos de acumulación de poder
excluyentes. Tampoco quiso resignar la concepción de la Nación
Argentina como una sociedad abierta, que ha sabido incorporar la
cultura del trabajo, del espíritu emprendedor, de la fe en la razón y la
Justicia.
Con la honradez que lo caracterizaba, Alfonsín supo comprender como
pocos la fuerza inmanente del ejemplo en la vida social y enseñarnos
que los adversarios políticos también eran argentinos con los que
construir un país en común.
Siendo tan radical como pocos, terminó siendo de todos, como
reconocieron sus adversarios políticos. Porque Alfonsín tuvo siempre en
perspectiva un nuevo diseño de sociedad y la convicción de que había/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
que promover cambios en la cultura cívica. Y lo hizo con un espíritu
sabiamente moderno, capaz de alzar la mirada hacia tiempos más
largos.
Hoy, muchas de las medidas que se adoptaron desde el inicio mismo de
la transición y que nos permiten comprender la envergadura del proyecto
que encarnó Raúl Alfonsín y su vocación republicana, son patrimonio de
la democracia argentina. Sin lugar a dudas, a más de 40 años de la
restauración del sistema democrático, si hay algo en que no existe grieta
entre los argentinos es que, a pesar de los problemas existentes, la
DEMOCRACIA es la forma de gobierno en la que queremos vivir.
El camino democrático lo señaló el Dr. Alfonsín y basta recordar algunos
hitos como la creación de la CONADEP y el Nunca Más, el Juicio a la
Juntas Militares, la derogación de la ley militar de auto amnistía, la
incorporación de numerosos tratados y convenciones de derechos
humanos a nuestra legislación interna, la igualación de mujeres y
hombres en el ejercicio de la patria potestad.
Apostó a la integración Latinoamericana, impulsó la creación del
MERCOSUR promoviendo la integración regional, la paz y la vigencia
de los derechos humanos en el mundo; impulsó planes nacionales de
alimentación y alfabetización dirigidos a los sectores más desprotegidos
junto al impulso del cooperativismo.
Durante su gobierno, se incentivó la participación política en todos los
niveles y se respetó como nunca antes la libertad de expresión. A pesar
de un sinnúmero de vicisitudes, entre ellas levantamientos militares y
presiones de diversa índole, Alfonsín pudo entregar el gobierno a otro
Presidente elegido en elecciones libres, algo que no había acontecido
en más de medio siglo.
Su liderazgo promovió cambios en la mentalidad colectiva y en las
instituciones de la República, dando impulso al principio de participación/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
popular, como un movimiento destinado a agrandar los espacios de
libertad, de bienestar, de amistad civil y de relaciones humanas. Amante
de las disidencias, persona obstinada y de fe inquebrantable en una
democracia cimentaba en el pluralismo y el diálogo.
Hacedor de ideas y de proyectos sin auto referencialidad ni
personalismos, generador de consensos. “Sigan a ideas, no sigan a
hombres” fue su mensaje a los jóvenes, “Los hombres pasan, las ideas
quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política
democrática”.
Férreo defensor de la democracia no sólo como un sistema de
instituciones, sino como una forma de vida. Poco tiempo antes de su
fallecimiento, se le rindió homenaje inaugurando un busto en la Casa
Rosada, identificándolo como el “Padre de la Democracia”.
En aquel acto Raúl Alfonsín recordó: “En esta galería de presidentes,
conviven aquellos que expresaron e interpretaron esa voluntad del
pueblo de forjar un destino propio, con aquellos que fueron impuestos o
se impusieron por la fuerza…Si los contáramos, todavía encontraremos
seguramente más presidentes de facto que presidentes elegidos por el
pueblo. Esto es lo que notablemente ha cambiado a partir de 1983; no
hubo ni habrá aquí más presidentes de facto”.
Luego con humildad dijo: “El objetivo de toda mi vida ha sido que los
hombres y las mujeres que habitamos este suelo podamos vivir, amar,
trabajar y morir en Democracia”. Este era Raúl Alfonsín. Y es un acto de
suma justicia que honremos su obra y su prédica sin claudicaciones. Es
un acto de justicia el reconocimiento a su contribución a la democracia
no solo en nuestro país, sino también en América Latina.
En ese orden de ideas es que proponemos este cambio en la
denominación del Aeropuerto de Ezeiza, principal terminal aérea
internacional de la Argentina, una de las puertas que nuestro país abre/final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
al mundo entero, y que actualmente lleva el nombre “Ministro Pistarini”,
quien había presentado el proyecto para su construcción siendo Ministro
de Obras Públicas de la Nación allá por 1935.
Pistarini adhirió al alzamiento militar de 1943 y, en 1944 siendo
vicepresidente de Edelmiro Farrel, reglamentó los terrenos a ocupar por
el futuro aeropuerto internacional, procediendo a la expropiación de
7.000 hectáreas. Fue en diciembre de 1945, que pudo ver ejecutado su
proyecto e inaugurar el comienzo de las obras del aeropuerto que lleva
su nombre.
Aunque formó parte del grupo de oficiales que el 9 de octubre de 1945
se plegó a los reclamos de los insurrectos de Campo de Mayo contra
Perón, siguió formando parte del gobierno tras el masivo apoyo obrero
que determinó la liberación de éste el 17 de ese mismo mes. Fue
detenido tras el golpe de Estado del 55 y murió en prisión al año
siguiente.
Sin desconocer la monumental obra proyectada e impulsada por Juan
Pistarini, nuestra carta de presentación al mundo, nuestro Aeropuerto
Internacional, ya no puede llevar el nombre de una personalidad que se
asocia a una ideología golpista, a pensamientos represivos y a valores
antidemocráticos. Mucho dolor le ha costado a la sociedad argentina
vivir bajo signos dictatoriales y consideramos que nuestra puerta de
entrada a todos los habitantes del mundo debe tener un símbolo
democrático insoslayable.
Es por ello que resaltamos la trascendencia de multiplicar el
reconocimiento a Raúl Alfonsín, una personalidad que nos ha marcado
dejándonos un legado que hace más de 40 años era una utopía
inalcanzable, un homenaje al hombre que nos ha legado la democracia
que hoy vivimos./final_de_pagina/“2024 – AÑO DE LA DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD”
Señora Presidente, la historia argentina tiene muchos hombres y
mujeres que dejaron huella y que recordamos con admiración por sus
logros. Pero son pocos los que trascienden la categoría del recuerdo y
continúan interpelándonos aún hoy. Alfonsín está entre ellos. Sin dudas.
¿Cómo es posible que una persona que militó hace tantos años, que
hizo política de un modo que muchos consideran de museo y comandó
una Argentina muy distinta a la de hoy, tenga una vigencia excepcional?.
Quizás una posible respuesta sea que siempre fue un adelantado a su
tiempo. Gobernó la Argentina de la transición democrática en los 80,
pero pensando también en las generaciones que vendrían. No se bajó
del pedestal porque jamás se subió: siempre resignó los laureles
personales en pos de la vida, de la paz.
Quienes aspiramos a una Argentina justa, desarrollada y moderna
tenemos marcado a fuego que la democracia es más que un régimen de
gobierno y una forma de organización política. Implica ante todo el
desafío cotidiano e irrenunciable de pelear por una sociedad más
equitativa, educada y pujante.
Con el afán de enaltecer la persona de Don Raúl Ricardo Alfonsín y
mantener viva la llama de su legado, entendemos apropiado que el
Aeropuerto Internacional ubicado en la localidad de Ezeiza lleve el
nombre de tan ilustre personalidad argentina.
Por lo fundamentos expuestos, solicito a mis pares acompañen con su
voto la aprobación del presente Proyecto de Ley.
Víctor Zimmermann/final_de_pagina/
