Fundamentos del proyecto
Sr. Presidente:
Sr. presidente, el presente proyecto busca Declarar Lugar Histórico Nacional el sitio en
que nació y se levanta el Monumento en honor a Felipe Varela, ascendido post mórtem
al grado de General del Ejercito la Nación, ubicado en la localidad de Huaycama,
Departamento Valle Viejo, cuna del caudillo catamarqueño, en la provincia de
Catamarca.
Conforme a lo dispuesto en el artículo primero, declarar al lugar como “Lugar Histórico
Nacional en el que nació Felipe Varela, defensor de las autonomías provinciales y el
federalismo”
Felipe Varela es un distinguido personaje de la historia provincial, regional y nacional,
reunió las virtudes de un auténtico y valiente líder popular y patriota, un caudillo con
profundas convicciones, con una actuación dirigida a fortalecer el autonomismo: su
objetivo era la unión en el país y americana. Dedico su vida a la causa del
federalismo contra la hegemonía de Buenos Aires en lo político y económico.
La historiografía, luego de denostarlo por décadas, reivindica su actuación como
indiscutido referente popular y federal, llamándolo “El Quijote de los Andes”.
En su provincia natal, Catamarca, se levantan numerosos monumentos en su memoria,
incluso también en la vecina provincia de La Rioja.
En agosto de 2007, la legislatura de Catamarca solicitó al gobierno nacional el ascenso
post-mortem del coronel Felipe Varela al grado de General de la Nación, concretándose
la promoción por Decreto 850/2012:
“Artículo 1° — Promuévese al grado de General del Ejército post mortem al Coronel
Felipe VARELA”.
En los considerandos se expresa:
“…la figura de Felipe VARELA está signada por la doble condición de militar y
político, unidas inextricablemente en las largas guerras civiles de la ARGENTINA del
siglo XIX.
Que en su trayectoria política insistió en levantar las banderas de un federalismo
asentado en los derechos provinciales contra el centralismo porteño. Junto con esta
perspectiva federal, VARELA también sostuvo, con ideas y en la batalla, su férreo
rechazo a la injusta Guerra de la Triple Alianza…Que su proyecto de “Unión
Americana” recogió la perspectiva continentalista de Simón BOLIVAR y de José de
SAN MARTIN./final_de_pagina/… corresponde rescatar, en torno a la figura de VARELA, esas DOS (2) ideas, la de la
“República Federal”, por un lado y, por el otro, la voluntad y la aspiración de la unión
y de la solidaridad americana”1.
El sitio que se declara Lugar Histórico es donde la tradición popular señala que se
encontraba la vivienda familiar. Allí se erige un monumento, a un lado de la calzada,
que marca el espacio y evoca al caudillo. Se trata de una estructura de
aproximadamente seis metros de alto e igual medida de ancho, realizado en metal, con
un entramado rejilla cóncavo, que contiene de manera central el conocido rostro de
Varela, calado, sobre la figura del América del Sur. A sus lados se ubican de manera
rígida y a modo de marco, las banderas de los países, de los pueblos originarios y
chacanas. En la parte superior se lee: “Catamarca - Argentina - Sur América. Huaycama
– Valle Viejo. Cuna de Felipe Varela”.
Información biográfica: Nació en el año 1821, en Huaycama, poblado perteneciente al
departamento de Valle Viejo, en la Provincia de Catamarca, sin que se conozca hasta la
fecha documento que de testimonio del día de su nacimiento.
Conforme a la exposición de historiadores Magíster Marcelo Oviedo y Antonio Ogas en
las Jornadas de Historia y de la Familia organizadas por el Centro de Genealogía y
Heráldica de Catamarca, a partir del hallazgo en 2004 de la Partida de Bautismo de
Felipe Varela e investigación por ellos realizada, que se conoce el año en que nació. La
trascendente fuente documental menciona que el día 9 de junio de 1822 en la capilla de
San Isidro, Valle Viejo fue bautizado Juan Felipe Varela de un año de edad, hijo legítimo
de don Javier Varela y María Isabel Rubiano, siendo sus padrinos don Valentín Castro y
doña Juana Acuna.
El departamento Valle Viejo está situado en la Región Centro de la provincia, dentro de
lo que se conoce como "Valle Central de Catamarca". Su historia se remonta a un
poblado que fue estableciéndose en “las chacras”, sin una fundación española de ciudad.
Dice el historiador Marcelo Gershani Oviedo: “En 1668 el alcalde de San Miguel de
Tucumán, Pedro Bazán Ramírez de Velasco, urbanizó la Población del Valle, en el
actual San Isidro (Valle Viejo).
En el libro “Felipe Varela” del Lic. Armando Bazán se destacan los siguientes aspectos
de su vida personal: hijo del caudillo federal Javier Varela, perteneció a una antigua
familia de la provincia, con parientes que ocuparon cargos públicos de responsabilidad
en el ámbito lugareño y fuera de él. Pasó los primeros años de su vida con la familia
Nieva y Castilla en San Antonio de Piedra Blanca.
“Sin ser uno de los más antiguos del Tucumán, el apellido Varela tiene presencia en
Catamarca desde mitad de siglo XVII, o sea fecha anterior a la definitiva fundación de
1 Decreto 850/2012, publicado en el Boletín Oficial el 4 de junio de 2012/final_de_pagina/la ciudad”2 lo que lo convierte en descendiente de los primeros pobladores y de antiguas
y prestigiosas familia del Tucumán con jerarquía principal.
Felipe Varela es una figura de trascendencia histórica de la cual poco se conocía,
produciéndose un cambio de visión de la mano del revisionismo histórico y curiosidad
intelectual sobre su vida, valores y lucha épica que inicia desde las últimas décadas del
s.XX. Cabe agregar, que las destacadas Juntas de Estudios Históricos de Catamarca y
La Rioja fueron quienes inician ese revisionismo decisivo y lo visibilizan en la década
de 1960.
El antes citado historiador catamarqueño Armando Raúl Bazán, integrante y presidente
de Estudios Históricos de Catamarca, afirma que hasta promediar el S. XX, los
caudillos de la Argentina heroica, -y entre ellos Varela-, eran considerados la barbarie:
“lucharon por la causa del federalismo contra la hegemonía de Buenos Aires en lo
político y económico, fueron presentados como hombres retrógrados, un anacronismo
que estorbaba la construcción de una nación moderna según el modelo de la
civilización europea”… “exponentes de la tradición retrógrada que habíamos heredado
de España” definición esta de Sarmiento que fue seguida en los círculos académicos y
en el sistema educativo.
Para Bazán, fue una de las figuras peor tratadas por la historiografía liberal. Por su
parte, también Atilio Cornejo refuta aquella caracterización liberal, al afirmar que
Felipe Varela en realidad organizó una verdadera revolución del partido federal en
nombre de Urquiza, pero sin la aprobación y apoyo del vencedor de Caseros. Luego será
Ramón Rosa Olmos en “Historia de Catamarca” en 1957 cuando realiza una biografía
del caudillo. Su reivindicación fue fundamentada por José María Rosa, Rodolfo Ortega
Peña y Eduardo Luis Duhalde culminando con el libro de Armando Raúl Bazán, Gaspar
Guzmán, Ramón Rosa Olmos y Gerardo Pérez Fuente, titulado “Felipe Varela su
historia” editado por Plus Ultra de 1976.
Feliz Luna en “Los Caudillos”, cuya primera edición tiene lugar en 1966, afirma: “Va de
suyo que frente a estos personajes tradicionalistas, populares, antiporteños y
federalistas se perfilan como contrafiguras quienes de caracterizan por ser centralistas,
portuarios, minoritarios y renovadores.” … “La versión liberal de la historia no es otra
cosa que la superestructura intelectual del programa de gobierno instaurado en el país
después de Pavón. La generación de Mitre sabía que construir una nación importaba
algo más que poblar desiertos o levantar ciudades, se requería un contenido espiritual
sustentado en el pasado argentino que armonizara con las nuevas pautas nacionales
basadas en el orden, la autoridad legal la cobertura jurídica de la propiedad, la
prevalencia de una clase social y la postergación de las exaltaciones populares en aras
de un proceso basado en el adelanto material”.
2 Armando Bazán, historiador catamarqueño/final_de_pagina/En lo personal, crecí en un hogar donde mi padre Benito reivindicaba y valorizaba la
lucha y pensamiento federal de los caudillos, en especial a Felipe Varela a quien
admiraba y leía sobre su vida. En el ejemplar de Los Caudillos de Félix Luna escribió:
“Este libro confirma que solo al conjuro de un “Caudillo” se mueven multitudes y Para
Ser “Caudillo” hay que nace caudillo”.
Para la historia liberal escrita por los “políticos y militares vencedores o beneficiarios de
la batalla de Pavón y de la instancia política que ella abrió para el país”, como expresa
Bazán, Varela era analfabeto, desalmado y sin sentimientos humanitarios. En base a
nuevas fuentes se fue descubriendo otra imagen del caudillo.
A través de cartas y manifiesto, se advierte un jefe de pensamiento nacional y
americano que postulaba la unión con las demás repúblicas americanas, la paz con el
Paraguay y que pide e impulsa el retorno a la Constitución de 1853 sin las reformas
introducidas por la exigencia de Buenos Aires.
Las pocas imágenes existentes, lo muestran como “…un hombre de carácter enérgico
de voluntad férrea de elegante vestido o junto a sus oficiales con atuendo de caballería
militar”.
Luego de la muerte de su padre se radicó en Guadancol, localidad ubicada en la
precordillera riojana, bajo la tutela del Comandante Pedro Pascual Castillo, amigo de su
padre, allí formó su hogar, con la hija de su protector doña Trinidad Castillo, Se sabe
que tuvo varios hijos, llamados Isora, Elmira Bernarda y Javier. Junto a sus suegros se
dedicó al engorde de hacienda para los mercados chilenos de Huasco y Copiapó. Estos
continuos viajes y el trato con peones y pequeños ganaderos le dieron un amplio
conocimiento del paisano humilde de la región y de los vericuetos de la Cordillera,
acrecentando a través del tiempo su prestigio entre la peonada y la gente de campo.
Se instala en Copiapó, en octubre de 1855, en Vallenar (Chile) ostentaba el grado de
capitán de carabineros, siendo nombrado en esa fecha, ayudante del Jefe de la División
de Armas, Francisco de la Barrera y revistando como comisario mayor agregado a la
plana mayor del 2° escuadrón de Carabineros de Atacama.
Regresa a nuestro país a fines de 1855 como Teniente Coronel en el Regimiento N° 7 de
Caballería de línea, que comandaba el Coronel Baigorria, destacado en Concepción de
Rio Cuarto, frontera indígena.
En mayo de 1857 fue nombrado ayudante del nuevo comisionado de La Rioja, Dr.
Nicanor Molinas, que el gobierno de la Confederación había nombrado para restablecer
el orden en esa provincia.
En octubre de ese mismo año le comunican su pase a San Juan. También estuvo a las
órdenes de Urquiza, ya que en carta del 1° de enero de 1858, le ofrece sus servicios./final_de_pagina/Durante la decisiva Batalla de Pavón, ocurrida en el mes de septiembre de 1861, Varela
luchó bajo las órdenes de Justo José de Urquiza, y fue allí donde comenzó a destacarse
como uno de los caudillos de la Confederación. Un año después, Varela se unió a
Peñalosa, participando activamente en la rebelión organizada por el caudillo contra las
autoridades nacionales de Buenos Aires. Esto le valió la confianza del Chacho y se
convirtió en uno de sus máximos protegidos. Por ese motivo, ese mismo año Varela fue
designado Jefe de Policía de la provincia de La Rioja.
Cuando el 12 de noviembre de ese año, se produce el asesinato de Peñaloza, Varela
debió huir de la región, por lo que decidió refugiarse en Entre Ríos, desde donde
nuevamente comenzó a militar bajo las órdenes de Urquiza y volviendo, luego al exilio
en Chile.
Regresa en1865, cuando llega a sus oídos el inicio de la Guerra contra el Paraguay. Ante
la noticia, decide volver y servir nuevamente a las órdenes de Urquiza. Pero lo cierto es
que como le sucedió a otros caudillos, Varela no comprendía cuáles eran los motivos
por los cuales debía llevarse adelante una lucha armada contra el hermano pueblo de
Paraguay. Por otra parte, el caudillo no toleraba el hecho de efectuar una alianza con el
Imperio Brasilero, el cual en realidad había sido siempre un poderoso y ferviente
enemigo de los estados del Plata. Por todo ello, Varela se negó a participar de esta
absurda guerra y regresó a Chile.
Mientras tanto, en casi toda la geografía nacional los unitarios habían logrado
imponerse frente a los federales, lo que provocó en cierto modo que Varela decidiera
finalmente convertirse en una suerte de sucesor del Chacho Peñaloza, convirtiéndose en
los años posteriores en el líder indiscutido del alzamiento de las provincias andinas
contra el gobierno centralista de Bartolomé Mitre. Fue precisamente a finales del año
1866, que Varela decidió regresar al país y a lo largo de dos años, mantuvo el noroeste
del país en permanente rebelión. Para ello, contó con el apoyo incondicional de algunos
de los caudillos federales más importantes de la historia, tales como Ricardo Videla de
Mendoza y los hermanos Juan Saá y José Felipe Saá de San Luis.
Fue en ese período que se produjo la llamada Revolución de los Colorados, considerada
como el último alzamiento del partido federal argentino en el oeste del país. Aquella
revolución no sólo tenía como objetivo liberar a las provincias de los gobiernos
centralistas impuestos por el entonces presidente Mitre, sino también dar por terminada
la Guerra del Paraguay. En aquella larga batalla, Felipe Varela fue uno de los principales
caudillos, que con su lucha finalmente logró liberar a tres provincias del poder unitario.
Felipe Varela dirigía y coordinaba desde La Rioja todos los movimientos
revolucionarios. El 4 de marzo de 1867 sus tropas vencieron en la Batalla de Tinogasta.
Después de este combate, Varela, que se encontraba rumbo al Norte, contramarcha a La
Rioja, donde se desencadenará la Batalla de Pozo de Vargas. En esta acción, llevada a
cabo el 10 de abril de 1867, las tropas federales son derrotadas por el General Antonino/final_de_pagina/Taboada. Varela penetró en Catamarca y luego pasó a Salta, ocupando los valles
Calchaquíes, obteniendo una victoria en Amaicha, el 29 de agosto, contra las tropas
salteñas mandadas por el Coronel Pedro José Frías. Este triunfo coloca a Varela como
dueño de los valles, a la vez que origina un revuelo en la ciudad que se preparó para la
defensa. Varela vence en Salta, la vitoria fue efímera pues apenas pudo ocupar la plaza
durante una hora.
Los soldados de Varela se dirigen a Jujuy, dispuestos a tomarla, con el objeto de buscar
la pólvora, para regresar inmediatamente sobre las fuerzas enemigas, del general
Navarro, y luego sobre las de Taboada. Así el 13 de octubre de 1867, la columna de
Varela ingresa a la ciudad sin disparar un solo tiro, frente a la huida de las fuerzas de
Jujuy. Al no encontrar pólvora ni los elementos de guerra que necesitaba, nuevamente se
pone en marcha y la columna se dirige esta vez a La Tablada.
Al comienzo de noviembre en el altiplano, una andrajosa columna que sólo conserva
orgullosamente un par de cañones llevados a tiro, cruza la frontera boliviana. La
cruzada federal ha terminado. Varela licencia a sus hombres. Estos heroicos gauchos
han soportado incontables calamidades y han seguido a este hombre con una fidelidad
admirable. No son muchos los casos como éste en nuestra historia, tampoco los
caudillos como Felipe Varela. Despide a sus oficiales, la guerra ha terminado. Ahora es
un exiliado.
Desde Potosí, el 1º de enero de 1868, redacta su famoso “Manifiesto a los Pueblos
Americanos, sobre los Acontecimientos Políticos de la República Argentina, en los años
de 1866 y 67”, donde resalta sus embestidas contra el centralismo porteño y, por ende,
contra el gobierno de Bartolomé Mitre, al que acusa de no respetar la Constitución
Nacional de 1853. “Combatiré hasta derramar mi última gota de sangre por mi
bandera y los principios que ella ha simbolizado”.
Una nueva embestida se inició con el fusilamiento del caudillo riojano Aurelio Zalazar.
Varela, indignado, se lanzó nuevamente a la guerra contra el orden mitrista durante la
Navidad de 1868. Fue definitivamente derrotado el 12 de enero de 1869, en Pastos
Grandes.
Con la derrota de Varela, se cerró el último capítulo de la lucha contra el sistema
económico liberal -y contra el orden mitrista, la cara política de dicho sistema- en el
Interior.
Varela ya estaba enfermo de tuberculosis y cada vez perdía mayor apoyo, por lo que
finalmente debió regresar al exilio chileno, siendo esta la última vez.
Fue un marido noble, y supo asumir las responsabilices de esposo, padre, y hermano,
aunque la pobreza y el infortunio le jugaran una mala pasada, manteniéndose en
contacto con familia a pesar del exilio en Chile, a través de cartas, cuyo análisis denota
aquellos caracteres./final_de_pagina/Desde Copiapó escribe a su mujer en 1869: “Nada puedo mandar, dispénseme, estoy
pobre, no se agravian conmigo. Respeto mucho mi familia y les deseo la mejor felicidad
del mundo y cada momento pienso en ustedes y sufro callado como hombre, sin poder
remediar ciertas cosas que no están en mi mano… Si no hay que hacer allí más, que se
ocupe -su hijo- de sembrar trigo, todo lo que pueda; al año ya ira a un colegio para que
se forme hombre. ¡Ay la hosca miseria del exiliado!.
El l4 de junio de 1870, a la edad de 51 años, la enfermedad termino con su vida.
“Concluía con él una era: la de la resistencia de los pueblos a la estructuración del
país concebida y condicionada por Buenos Aires. Habían personalizado esa línea,
Artigas, Ramírez, Quiroga, el Chacho y este desterrado pobre y solitario que en el
invierno chileno miraba largamente hacia el naciente, como soñando con un nuevo
regreso exaltado y feral, festejado por gritos montoneros y volvedoras coplas
populares…”3.
“La arcilla del patriota modelo su corazón, en todas las etapas de su existencia sintió la
voz inspirada del amor a la Patria que le señalaba el camino a recorrer; a la vez añoro
para ella horas de paz, felicidad y progreso”4.
Se reproduce en los presentes parte de los fundamentos vertidos en el proyectos de mi
autoría: Expte. 2714-D-2020, ingresado el 09/06/2020 y en el Expte. Diputados: 0628-
D-2022 , ingresado el 10/03/20225.
Para finalizar, Felipe Varela ascendido al grado de General del Ejército post mortem fue
un caudillo catamarqueño “de las chacras” que apoyado en fuertes ideales, lucho y
levanto la bandera de la Patria Federal y la Unión Americana, resucitando el proyecto de
la Patria Americana de Simón Bolívar, y lo hizo en soledad, sin recursos y por
convicción patria y autonomista.
Injustamente denostado, la historia hoy lo reivindica y reconoce, sin embargo, su figura
y trascendencia histórica sigue siendo desconocida para muchos argentinos y argentinas.
Declarar Lugar Histórico Nacional el sitio en que nació y se levanta el Monumento en
honor a Felipe Varela que da testimonio de su cuna: la localidad de Huaycama, del
departamento Valle Viejo, provincia de Catamarca, es un justo y merecido
reconocimiento.
3Félix Luna
4 Armando Bazán
5 Fuentes Consultadas: - Bazán, Armando R. “Felipe Varela”- Editorial Sarquis 2003.-
http://www.ecured.cu/felipe_varela. -Los Caudillos, Félix Luna, Editorial A. Peña Lillo SRL 1975 - Historia
y Geografía de Catamarca, volumen II, Homenaje al Bicentenario de Mayo, Junta de estudios históricos
de Catamarca, Editorial Sarquis 2010./final_de_pagina/Es por todo ello y argumentaciones vertidas, que solicito el acompañamiento de mis
pares en el presente proyecto.
Silvana Micaela Ginocchio, Diputada Nacional, Catamarca
Dante López Rodríguez, Diputado Nacional, Catamarca
Sebastián Noblega, Diputado Nacional, Catamarca/final_de_pagina/