Fundamentos del proyecto
Sr. Presidente,
El presente proyecto tiene por finalidad darle estatus de ley el Programa de Madurez para
la Cosecha de Manzana y Pera. Programa que lleva adelante la Estación Experimental
Agropecuaria Alto Valle del INTA, desde el año 1990, y que por primera vez este año 2025
tiene su continuidad amenazada por parte de las políticas de ajuste y desregulación del
gobierno libertario.
El Programa de Madurez es una herramienta que garantiza calidad y competitividad, ya que
se puede asegurar que la fruta cosechada cumpla con los parámetros mínimos de madurez
requeridos para su maduración después de la cosecha, conservación, empaque y
comercialización, tanto en el mercado interno como para exportación. Además:
- Protege al consumidor, evitando la comercialización de fruta inmadura que no
alcanza su potencial de sabor y textura.
- Protege al productor, evitando rechazos por fruta inmadura en destino y reduciendo
el riesgo de perder nichos de mercado estratégicos.
- Permite adaptar las fechas de cosecha a las condiciones climáticas y fenológicas de
cada temporada, optimizando el rendimiento del cultivo.
- Facilita la planificación operativa, mejorando la eficiencia en cosecha, logística,
empaque y programación de embarques.
- Consolida la reputación internacional de la fruta patagónica, reconocida por su
capacidad de maduración natural y excelencia organoléptica.
El presente proyecto de Ley busca tanto salvaguardar como impulsar un programa que es
modelo no solo para nuestro país sino para la región y el mundo. Es notable destacar que
productores italianos están interesados en replicar el programa, como también que actores
claves del mercado global de frutas han expresado su preocupación por la posibilidad de
cancelación del cierre del Programa de Madurez:
CMI Orchards, empresa estadounidense clave en el cultivo y distribución de manzanas,
peras y cerezas, destacada por su ser pionera en la producción de manzanas orgánicas,
solicitó “se mantenga la OBLIGATORIEDAD de la fecha de inicio de la cosecha” destacando
el programa ya que homogeniza “la producción, puesto que ayuda a preservar el aroma,
sabor y jugosidad característicos de esta región”, en calidad de histórico importador de
manzanas del Alto Valle de la Patagonia./final_de_pagina/Worldwide Fruit Ltd, mayorista e importador líder que se enfoca en ofrecer productos
frescos de alta calidad a proveedores y clientes a nivel internacional, con base en Reino
Unido, solicitó formalmente que “continue el sistema de manejo de cosecha (…) para
garantizar el correcto manejo de las peras argentinas al momento de la cosecha y para
asegurar que los mercados reciban productos de calidad” y afirmó “existen numerosos
ejemplos a nivel mundial donde se han interrumpido protocolos similares, lo que resultó en
serios desafíos de calidad en el mercado, reclamos financieros y graves problemas de
reputación y confianza para futuros negocios”
Queda claro que el programa que pretende destruir Sturzenegger y Milei, producto de la
ignorancia supina con la que gobiernan y utilizan las facultades delegadas que obtuvieron
gracias al apoyo de diputados y senadores patagónicos, goza de prestigio internacional y es
mundialmente reconocido por actores claves del sector.
Asimismo, el Programa de Madurez permite determinar "la primera fecha aceptable de
cosecha" de peras y manzanas. Nace como una herramienta para el sector frutícola de los
valles irrigados de la norpatagonia, pues brinda información objetiva al organismo de
aplicación, que en este caso es el SENASA, para ajustar las fechas en que la fruta debe
cosecharse.
Para la fruta de pepita, además del aspecto técnico, existía uno legal que regulaba el
momento de cosecha para las zonas de Valle Medio, Río Colorado, 25 de Mayo, Alto Valle,
Mendoza y San Juan. Este control lo realizaba el SENASA quien mediante el Apartado 2° de
la Resolución SAG N° 554/83 reglamentaria del Decreto-ley N°9244/83 y artículo 1° de la
Resolución ex-IASCAV N° 203/93 autorizaba, para cada temporada, el calendario tentativo
de cosecha para cada especie y variedad de peras y manzanas.
Con la resolución 22/2025 de la SECRETARÍA DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA se
estableció en su artículo 5 la “libertad de cosecha” y modificó los anexos relacionados a
cada fruta en particular, eliminando la autorización de cosecha por SENASA.
El definir estas fechas implica que la fruta no se puede cosechar o comercializar antes del
día establecido. Esta medida protege al consumidor porque evita la compra de productos
que no presenten la madurez adecuada para su consumo y técnicamente determina el
momento a partir del cual el fruto posee los parámetros que garantizan la madurez
fisiológica del fruto lo que les permite tener un comportamiento de poscosecha adecuado
para su comercialización inmediata o durante la conservación.
Las frutas frescas son productos sensiblemente perecederos, por lo cual el manejo de la
cosecha y la poscosecha es determinante para que el producto satisfaga las exigencias del/final_de_pagina/consumidor. El momento oportuno de cosecha es aquel en que los frutos van a mantener
al máximo la calidad obtenida a lo largo del proceso productivo.
Un fruto cosechado con madurez avanzada se ablanda rápidamente y es más sensible al
manipuleo y a podredumbres lo cual, dificulta su manejo en la planta de empaque como así
también su posterior conservación. Por otro lado, los frutos cosechados inmaduros no
siempre llegan a madurar correctamente, tienen menor calidad organoléptica, menor
porcentaje de cobertura y se deshidratan con mayor facilidad. Asimismo son más
susceptibles a ciertos desordenes como la escaldadura superficial, bitter pit, etc.
El Programa de Madurez, aborda una problemática regional lo cual incluye el determinar la
primer fecha aceptable de cosecha para pepita en todos los valles irrigados de Rio Negro y
Neuquén.
Durante la maduración los frutos sufren una sucesión de importantes cambios bioquímicos
y fisiológicos que conducen al logro de las características sensoriales óptimas para el
consumo. Pueden dividirse en dos etapas: la madurez fisiológica y la madurez
organoléptica, cada una con características propias. Se define como madurez fisiológica al
estado del fruto en el cual luego de ser cosechado continúa madurando hasta lograr el
sabor, aroma y otras características propias. En cambio, se considera que el fruto adquiere
madurez organoléptica cuando ya ha alcanzado su máximo sabor y aroma que lo hacen apto
para el consumo. Para que el fruto logre la madurez organoléptica debe ser cosechado a
partir de su madurez fisiológica.
Al momento de evaluar el estado de madurez se consideran distintos parámetros como el
tamaño del fruto, la forma, el color de la epidermis, color de fondo, la firmeza de la pulpa,
el contenido de sólidos solubles, la acidez titulable, la relación sólidos solubles/acidez
titulable y la degradación de almidón. Dependiendo de la especie serán más importantes
unos parámetros que otros y dependiendo de la variedad cambiarán los valores óptimos
propios para cada producto.
Desde la fecha de floración hasta el momento de cosecha, el crecimiento y evolución del
fruto depende, en gran medida, de las condiciones climáticas a la que se exponen los frutos
durante esos meses y, además, influyen factores como la variedad, las prácticas culturales
realizadas en el cultivo, como poda, fertilización, manejo del agua y control de plagas. Por
este motivo es necesario realizar un ajuste a la fecha estimada de cosecha. Para garantizar
que la fruta se encuentre en condiciones de ser recolectada, es necesario realizar muestreos
desde dos semanas antes de la fecha tentativa de cosecha que fija el calendario.
La determinación del momento oportuno de cosecha depende también del destino de ésta
fruta y la duración prevista de la conservación. Si el fruto tendrá como destino el consumo/final_de_pagina/inmediato puede considerarse un grado más avanzado de madurez al momento de cosecha,
si en cambio se conservará por un tiempo prolongado, se debe encontrar el punto óptimo
que permita una larga conservación.
Existe otro aspecto a considerar que es la susceptibilidad a enfermedades fisiológicas y
patológicas en relación al estado de madurez de los frutos. Si la cosecha es muy temprana,
los frutos de peras y manzanas serán más sensibles al desarrollo de escaldadura superficial.
En zonas donde los veranos son muy calurosos y las variedades tienen susceptibilidad a la
enfermedad, como ocurre en nuestra región, pueden provocarse grandes pérdidas si los
frutos tienen una conservación prolongada.
Si se cosechan frutos en un estado avanzado de madurez, se incrementa la susceptibilidad
a las enfermedades ocasionadas por hongos. A su vez, se reducirá el potencial de
conservación, así como la calidad organoléptica de los mismos.
Para determinar el momento óptimo de cosecha, conocer la calidad y evaluar la capacidad
de conservación de la fruta, es necesario determinar una serie de índices de madurez. Es de
suma importancia obtener frutos con unas características de madurez óptimas tanto para
el consumo como para su conservación, de forma que lleguen con las mejores condiciones
organolépticas posibles al consumidor. Para ello, es recomendable utilizar más de un índice,
con el fin de buscar complementariedad y aumentar así la precisión de las medidas, lo que
en consecuencia contrarresta el defecto de parámetros definitivos. Se debe tener en cuenta
que el índice más recomendable es función del objetivo y de los medios.
Históricamente, la fecha de iniciación de la cosecha de las distintas variedades de pera y
manzana de las zonas de Alto Valle y Valle Medio eran establecidas por el SENASA a través
de un calendario de cosecha fijo. El calendario quedaba determinado por la fecha de plena
floración de la temporada y la edad del fruto histórico (días transcurridos desde plena
floración hasta la aptitud de cosecha en función de un promedio de más de 20 años) para
cada variedad. Esta fecha es muy útil para prever la organización de la temporada, pero no
considera las condiciones particulares para cada año.
Como se mencionó anteriormente, la duración del proceso de maduración es una
característica propia de la especie y de la variedad, pero con una influencia muy notable de
las condiciones climáticas durante el desarrollo del fruto, especialmente durante las seis
semanas inmediatas anteriores a la cosecha. Es decir que existen variaciones reales año a
año.
Por lo tanto, al no considerar estas posibles variaciones, surgieron discrepancias entre los
calendarios fijos de cosecha y el estado de madurez apropiados para la cosecha de las
distintas variedades, determinando la necesidad de modificar la normativa. El INTA junto/final_de_pagina/con otras instituciones, llevaron a cabo trabajos de investigación y como resultado de los
mismos se observó un desfasaje entre las fechas impuestas por el calendario de cosecha de
SENASA y el real estado de madurez de la fruta al momento de la cosecha.
Se realizó un relevamiento en toda la zona del Alto Valle durante tres años, del cual
participaron, el Departamento de Frutas y Hortalizas, las entidades oficiales de la provincia
de Río Negro y Neuquén y un grupo número de productores, junto a la Estación
Experimental Alto Valle del INTA, a cuyo cargo estuvieron la dirección del muestreo, los
análisis de laboratorio y la evaluación de los resultados. Este trabajo tuvo como objetivo, el
ajuste anual del momento de iniciación de la cosecha, teniendo en cuenta la evolución del
proceso de maduración en cada temporada.
Poco a poco, las empresas privadas fueron adoptando una metodología general similar para
conocer el estado de madurez de los lotes de fruta que diariamente ingresan a la planta de
empaque, como así también para efectuar evaluaciones durante el almacenamiento.
Como consecuencia, antes de la temporada de cosecha 1990, se convino con la actividad
privada, la necesidad de fijar pautas prácticas y precisas que permitieran comparar los
parámetros utilizados para la expresión del estado de madurez de los frutos,
particularmente peras y manzanas, que se producen en las distintas áreas de las regiones
del Alto Valle y Valle Medio del Río Negro.
De esta manera en el año 1990 surgió el proyecto de trabajo entre la Estación Experimental
Alto Valle del INTA y CAFI (Cámara Argentina de Fruticultores Integrados), incluido en el
programa de Investigación establecido dentro del marco del convenio INTA-Canadá (a
través de la Universidad de Guelph, y del cual también participo CAFI, representando a la
actividad privada).
La línea de trabajo correspondiente fue conocida como 'Programa de Madurez' y se
desarrolló, con algunas variantes, durante las temporadas de cosecha 1990, 1991 y 1992.
Los resultados obtenidos fueron presentados en informes detallados en el momento de la
cosecha y al final del almacenamiento, para cada uno de los años de trabajo.
Desde el año 1993 a la fecha se implementó el Programa de Madurez, mediante un
convenio entre las provincias de Río Negro, Neuquén y La Pampa junto con IASCAV (hoy
SENASA), INTA y FUNBAPA. La coordinación técnica y operativa estuvo a cargo del área de
Poscosecha de la EEA INTA ALTO VALLE y la participación de organismos públicos y el sector
privado, para la adecuación de las fechas de cosecha a las condiciones particulares de cada
temporada cumpliendo con el estado de madurez mínimo requeridos para la cosecha de las
principales variedades de peras y manzanas de los valles irrigados de la Norpatagonia. Se
implementó la Comisión Regional Patagonia, formada por los profesionales de los sectores/final_de_pagina/mencionados. Rápidamente se vio el beneficio de poder ajustar las fechas de cosecha y
posibilitar el adelanto de la cosecha en los casos en que era necesario,.
Durante los años 1993 a 2000 se firmó un convenio entre las provincias de Río Negro,
Neuquén y La Pampa; el IASCAV - SENASA y el INTA Alto Valle.
En el año 2001, se llevó a cabo el Proyecto FONTAR junto con la provincia de Río Negro.
En el año 2002 el INTA Alto Valle, y la provincia de Río Negro llevaron a cabo el programa
de madurez, formando la Comisión Regional Patagonia.
Esta comisión es un ámbito de discusión para todos los integrantes del sector frutícola
regional, y es la encargada, cada mes de diciembre, de definir el calendario tentativo de
cosecha de peras y manzanas de la próxima temporada para Alto Valle, Valle Medio y Río
Colorado. A su vez, el organismo responsable de la aprobación del calendario tentativo es
SENASA. Una vez avaladas por esa institución, esas fechas son difundidas al sector frutícola
regional y a los medios masivos de comunicación a través de la red de comunicación del
INTA Alto Valle y de las entidades involucradas.
Este enriquecimiento del sector permite obtener discusiones de más alto nivel técnico, que
redundan en un beneficio para todos los participantes. Las fuentes de conocimiento
entonces, además de surgir de proyectos de INTA, se plantean desde la actividad empírica
de las empresas y productores, y también se incorporan a las reuniones los expertos
extranjeros que visitan la EEA. De las mismas reuniones surgen nuevos temas que se
desarrollan en encuentros posteriores, lo cual da sostenibilidad al ámbito de discusión.
Las economías regionales son la viva imagen de la crisis que atraviesa nuestro país:
destrucción del empleo, ausencia de un Estado presente, reducción de la producción,
devaluación del valor de los productos, devaluación del esfuerzo de los trabajadores y
trabajadoras argentinas y desaprovechamiento de potencialidades estratégicas. La crisis
que nos impuso el ajuste y la desregulación perpetrado por el Gobierno de Milei, Caputo
y Sturzengger está destruyendo años de trabajo dedicados al desarrollo de una economía
nacional que tuviera economías regionales fuertes que permitieran generar trabajo a lo
largo y ancho de las provincias de nuestro país.
Mes a mes vemos como los mercados internacionales se cierran y buscan proteger sus
economías y producciones nacionales. Los supuestos intentos, seguidos de fraudulentos
anuncios rimbombantes, del Gobierno Nacional por abrir mercados en otros países no
lograron dar respuesta alguna a los productores locales que luchan día a día por sobrevivir
en un mercado interno que asfixiado por los tarifazos y el recorte brutal de salarios./final_de_pagina/Increíblemente, mientras las Naciones del mundo protegen a sus productores Javier Milei
desprotege la producción nacional, entregando a nuestros productores al extranjero
guiado por su ideología entreguista y desmanteladora de nuestro país y ser nacional.
El Programa de Madurez para la Cosecha de Manzana y Pera se vuelve crucial en este
contexto ya que, para lograr sortear las barreras proteccionistas de los mercados
europeos, norteamericanos y del resto del mundo, debemos proporcionar a los productos
agroalimentarios argentinos especificidad, calidad y valor agregado.
Por esos motivos, solicito a mis pares el acompañamiento del presente proyecto.
Martín Ignacio Soria
Diputado Nacional/final_de_pagina/