Fundamentos del proyecto
A partir del 10 de diciembre de 2023, el presidente Javier Milei ha tomado la decisión política de
abandonar a las provincias y a los habitantes de la Patagonia argentina.
Dentro de las políticas de recorte y abandono a la Patagonia se encuentra el desfinanciamiento
sistemático a la ciencia y tecnología, afectando gravemente uno de los sectores estratégicos más
sensibles para la soberanía nacional: la tecnología satelital.
Las partidas destinadas al desarrollo espacial, en particular al Plan Satelital Geoestacionario
Argentino, han sufrido recortes, demoras o directamente han sido suspendidas,
comprometiendo tanto proyectos en ejecución como futuras misiones satelitales de la empresa
estatal ARSAT y la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales).
El impacto es claro: el congelamiento del presupuesto congela el despliegue de servicios de
internet en zonas rurales y obstaculiza la integración digital de comunidades y pueblos enteros.
Paradójicamente, Milei ganó una campaña presidencial agitando una motosierra prometiendo
reducir privilegios y gastos superfluos, pero a la hora de gobernar hace todo lo contrario: el
ajuste cae sobre un sistema esencial para eliminar la brecha digital, fortalecer la
infraestructura tecnológica del país y consolidar el desarrollo poblacional en los territorios
patagónicos.
El ajuste, además de irrazonable, es ilegal: el desfinanciamiento vulnera la Ley 27.208, legislación
que establece el desarrollo soberano de satélites como una política de Estado.
En lugar de aprovechar el potencial tecnológico acumulado, la gestión de Milei opta por
desmantelarlo, favoreciendo intereses privados y relegando el rol estratégico del Estado a costa
de una mayor dependencia de favor de servicios foráneos y la consecuente pérdida de
autonomía política.
Actualmente se encuentran paralizados todos los proyectos vinculados a la materia vigentes
hasta 2023: la actualización de la Red Federal de Fibra Óptica, el Plan Satelital Geoestacionario,
la ampliación del Centro de Datos y el mantenimiento de la Televisión Digital Abierta.
Trabajadores de las distintas áreas de ARSAT denuncian que los proyectos existentes se frenaron
y que la política de congelamiento salarial -que generó una caída del 42% en los salarios respecto
de las paritarias del sector y una pérdida de poder adquisitivo del 294,4% con respecto al IPC/final_de_pagina/desde julio de 2023- resulta en un éxodo de personal altamente capacitado. La empresa perdió
un 25% de su planta, 170 trabajadores.
Asimismo, en paralelo al congelamiento salarial, el Gobierno de Milei reduce y subejecuta los
presupuestos nacionales e internacionalmente que la Ley dispone para el desarrollo de
proyectos satelitales.
En un hecho inaudito e inédito de ataque al desarrollo argentino, a pesar de que la construcción
del ARSAT-SG1 (tercer satélite geoestacionario nacional) cuenta con financiamiento
internacional de la CAF, el Banco Central de la República Argentina no autoriza a que la compañía
satelital de bandera acceda a dólares para pagar a proveedores extranjeros. Generando una
postergación de objetivos e incumplimiento de los plazos del Plan Satelital nacional.
Por otra parte, al cumplirse un cuarto de siglo 21, la demanda de los ciudadanos se ha convertido
en un mercado rentable para este tipo de tecnologías. Muestra de ello es la incipiente incursión
de la empresa Starlink, de Elon Musk, en algunos parajes de las provincias patagónicas.
Viendo esta realidad, como legisladores del pueblo argentino, debemos preguntarnos por qué
un empresario extranjero puede aparecer de un día para el otro, favorecido por su relación con
el Presidente Milei, y acaparar un negocio y un mercado que podría brindar una empresa
argentina -o incluso competir con ella- de alta calidad como es ARSAT.
Las ganancias en dólares que Elon Musk logra en nuestra patria no pueden escindirse del
desmantelamiento de ARSAR y el plan satelital argentino. Los dólares que los gobiernos
patagónicos destinan al servicio de una empresa extranjera podrían estar destinados a empresas
argentinas que reinviertan sus ganancias para el crecimiento del país.
El presente proyecto de Ley tiene como objetivo, por un lado, proteger el desarrollo satelital
argentino, sus empresas y sus trabajadores, por el otro, garantizar la conectividad, comunicación
e integración social de las provincias, pueblos y localidades de nuestra Patria que, debido a su
condición geográfica y/o condiciones climáticas, pasado un cuarto de siglo 21 continúan sin
poder acceder a servicios de internet y de comunicación, o con un acceso muy deficiente.
Actualmente el acceso a internet y a la información son un derecho humano fundamental para
desarrollarse tanto comunitariamente como individualmente. El rol de comunicación de la
información que en el pasado suplían servicios postales o servicios de noticias en el Siglo XXI, en/final_de_pagina/gran medida, ha sido sustituido por las computadoras y los celulares conectados a redes
inalámbricas de internet.
Entendiendo esto, en el período comprendido entre el año 2003 y 2015 los gobiernos peronistas
de Néstor y Cristina Kirchner planificaron y ejecutaron un plan estratégico y de inversiones en
materia satelital que permitió, entre otras cosas, el lanzamiento del ARSAT-1 y la
correspondiente incorporación de la Nación argentina al selecto grupo de 8 países con capacidad
para construir y operar satélites geoestacionarios.
Este hito, que marcó un antes y después tanto para la ciencia nacional como para la
internacional, trazó un horizonte de futuro y desarrollo inédito en particular para los habitantes
de las provincias que conforman los casi 2.000 millones de km2 de nuestra Patagonia.
Rio Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y La Pampa se caracterizan por su baja densidad
poblacional, vastas extensiones territoriales, condiciones geográficas y climáticas diversas y
complejas. Dichas características generan serias dificultades tanto logísticas como económicas
a la hora de emplazar nuevas torres de telefonía celular o extender la infraestructura de fibra
óptica nacional necesaria para garantizar la conectividad.
De ello se desprende que la tecnología satelital es fundamental para la conectividad de zonas
rurales y montañosas. A través de ella se pueden brindar y garantizar acceso a internet de banda
ancha, permitiendo a comunidades rurales acceder a educación en línea, telemedicina y
comercio electrónico; optimizar la gestión de emergencias en áreas montañosas propensas a
desastres naturales como los incendios históricos que azotaron la zona cordillerana de Rio
Negro, Chubut y Neuquén en Enero de 2025 luego del desfinanciamiento del Plan de Control de
Manejo del Fuego; Desarrollo económico, facilita la inclusión de pequeños productores agrícolas
y turísticos en mercados digitales, por ejemplo en la Línea Sur de Rio Negro donde la ganadería
es clave; Soberanía y presencia en la Antártida, ARSAT-2 proporciona servicios a las bases
antárticas argentinas, esenciales para la investigación científica y la comunicación en un área
estratégica.
Los satélites de ARSAT, particularmente ARSAT-1 y ARSAT-2, han sido fundamentales para
proporcionar conectividad en la región patagónica, ofreciendo servicios de internet, televisión
digital y telefonía. Con el ARSAT-SG1 nuestro país podría conectar más de 2 millones de hogares
rurales, priorizando áreas como la Patagonia, donde la conectividad satelital es la única solución
viable para integrar comunidades aisladas al desarrollo nacional./final_de_pagina/Argentina es uno de los pocos países de América Latina con capacidad de construir y operar
satélites geoestacionarios, una ventaja estratégica que hoy se encuentra en riesgo. La falta de
recursos detiene inversiones en innovación, desarma equipos técnicos altamente calificados y
promueve el éxodo de científicos e ingenieros al extranjero.
La realidad del sector tecnológico nacional y particularmente la situación de ARSAT deja ver la
falsedad del discurso oficial del Gobierno de Javier Milei. Mientras la destrucción y el
desmantelamiento del Estado nacional y sus herramientas se apoya en el relato del “gasto
deficitario del Estado e ineficiencia”, el ataque a ARSAT evidencia todo lo contario.
ARSAT es superavitaria por $22.500 millones durante los primeros nueve meses del 2024, según
el último informe de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONP). El monto supera en un 507% al
del mismo periodo de 2023, cuando la diferencia entre los ingresos y los gastos corrientes fue
de $ 3701 millones.
En definitiva, el recorte al sector satelital no es un simple ajuste contable: es una renuncia
deliberada al desarrollo nacional autónomo en uno de los campos más relevantes del siglo 21.
Desfinanciar ARSAT, frenar el plan satelital y paralizar proyectos científicos es hipotecar el futuro
del país.
Frente a esta situación, resulta urgente defender la inversión en ciencia y tecnología como una
política pública esencial para la soberanía, el desarrollo federal y la inclusión digital.
Por todo lo expuesto, solicito a las señoras y señores legisladores el acompañamiento para el
tratamiento y aprobación del presente proyecto de ley.
MARTÍN SORIA
DIPUTADO NACIONAL/final_de_pagina/