Fundamentos
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Desde 2020, el contexto de pandemia y los cambios sociales acelerados generaron en niños y adolescentes un aumento de trastornos emocionales: ansiedad, depresión, conductas disruptivas y mayor consumo de sustancias. El sistema educativo históricamente privilegió el desarrollo racional y físico, pero dejó fuera el trabajo sobre las emociones.
La educación emocional apunta a la prevención primaria de trastornos de salud mental. Enseña a los estudiantes a identificar y regular sus emociones, mejorar sus relaciones interpersonales, resolver conflictos y tolerar la frustración. La OMS ya en 1986 identificó las habilidades emocionales como parte de las competencias para la vida, y en 1993 las llevó al ámbito escolar.
En Argentina, las provincias de Corrientes (2016) y Misiones (2018) ya aprobaron leyes de educación emocional. El proyecto extiende ese criterio a todo el país incorporando la educación emocional como objetivo explícito en los tres niveles de la escolaridad obligatoria.
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FUNDAMENTOS
Señora Presidente:
A raíz de la irrupción de la pandemia ocasionada por el virus COVID- 19 en el año 2020, del estrés concomitante acontecido en el ámbito familiar y de los cambios vertiginosos a nivel general que se han producido en la sociedad de tal fecha a la actualidad, se ha detectado un incremento significativo en los niños de estados de ansiedad, irritabilidad, tristeza, trastornos del sueño, de la alimentación, regresiones a etapas previas del desarrollo y somatizaciones. Como así también en los adolescentes de síntomas de depresión, ansiedad, conductas disruptivas, mayor consumo de alcohol y de otras sustancias psicoactivas.
Dada la coyuntura actual, el presente proyecto considera fundamental la incorporación de la educación emocional como dispositivo para la promoción y prevención primaria de la salud mental y desarrollo cognitivo en los niveles inicial, primario y secundario en la escuela pública y en el colegio privado. Esto, a los efectos de que los niños y adolescentes cuenten con los recursos necesarios que les permitan identificar, tramitar, internalizar y expresar sus emociones de manera saludable.
En nuestro país tradicionalmente se ha puesto el acento en la educación formal, que prioriza el desarrollo del pensamiento racional, la memoria, la atención y la concentración; y de manera aleatoria en la educación física, que promueve el desarrollo corporal y de la motricidad.
Ahora bien, es menester resaltar que ínfima ha sido la importancia que se le ha asignado a las emociones en el ámbito educativo cómo parte fundamental del desarrollo integral de los niños/as y adolescentes.
La educación emocional colabora principalmente en la prevención primaria de distintos trastornos mentales en niños y adolescentes, promoviendo la comprensión empática hacia el otro para facilitar las relaciones interpersonales, enseñando a regular las emociones a través de poner en palabras lo que sucede, ayudando a resolver los conflictos de manera asertiva, facilitando el conocimiento de las capacidades y limitaciones propias sin dejar de quererse en lo que respecta a la conformación de la autoestima, mejorando la tolerancia a la frustración y estimulando la creatividad a la hora de enfrentarse a situaciones inciertas o adversas entre otras.
En el año 1986 la OMS (Organización Mundial de la Salud), propone el desarrollo de las "Habilidades para la Vida" (life skills) y luego en el año 1993 elabora un nuevo documento centrado en la educación (Life Skills Education in School), en el cual se define dichas habilidades como "capacidades para adoptar un comportamiento adaptativo y positivo". Se trata de un glosario de 10 habilidades de las cuales 6 son emocionales.
A su vez en la Argentina contamos con antecedentes legislativos que datan del año 2016, en el que se aprobó por unanimidad la primera Ley de Educación Emocional en la provincia de Corrientes y luego en el año 2018 en la provincia de Misiones.
En función de las razones aquí expuestas, la educación emocional debería ser parte prioritaria del proceso educativo continúo, permanente y de calidad en los niveles inicial, primario y secundario.
Es por este motivo que solicito a mis pares, tengan a bien acompañarme en el presente proyecto de ley.